El arte dejó de ser un encuentro fugaz para convertirse en parte esencial de la vida escolar. En más de 500 instituciones educativas de Caldas, Cundinamarca, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca, las niñas, niños, adolescentes y jóvenes cuentan hoy con un tiempo real y sostenido para crear, experimentar y expresarse a través de la música, la danza, el teatro, la escritura creativa y las artes audiovisuales
Este es el avance más importante del Programa Artes para la Paz, liderado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes junto a la Universidad de Caldas: abrir espacio para que el arte sea reconocido como un derecho y una herramienta de transformación social.
Lo que antes eran pocas horas de formación artística a la semana, hoy son procesos constantes que fortalecen la creatividad, la identidad cultural y la convivencia.
Los resultados ya se perciben en las comunidades: más confianza, más participación y más alegría en las aulas.
La música enseña a convivir desde el ritmo compartido; la danza ayuda a narrar la historia propia con el cuerpo; el teatro abre la puerta a la empatía; la escritura creativa convierte las palabras en refugio y ventana; y las artes audiovisuales amplían la mirada sobre el barrio, la escuela y el mundo
Para hacer posible esta transformación, actualmente funcionan centros de formación en los cinco lenguajes artísticos, apoyados por un sólido equipo de artistas formadores que acompañan a los territorios en los 33 nodos donde opera la Universidad de Caldas.
Detrás de cada cifra hay historias de niños y jóvenes que descubren en el arte un vehículo para sus sueños.
Artes para la Paz sigue avanzando con paso firme, consolidando al arte como un derecho y un camino hacia la paz en las aulas y en los territorios
